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El negable e innegable transcurso de Las Cosas | Charter 1


¿Quién sabe lo que es correcto o lo que no? ¿Cómo saben las personas cuando algo es de un color o de otro? ¿Acaso hay alguien que sepa decir como se debe vivir o como se deben hacer las cosas? ¿Puede alguien saberlo, eh?

Cosas como estas pasaban por la cabeza de Mack Awider, un joven negociante de 31 años de edad, que había recientemente fracasado de un negocio que inició con la ayuda de un buen amigo quien vivía no muy lejos de donde él se encontraba.

Mack había salido muy temprano a caminar y para antes de las primeras horas del día se encontraba bastante lejos del lugar donde habitaba. A Mack le resultaba sumamente estresante el simple hecho de pensar en aquella cosa que había sucedido y por eso había caminado todo ese trayecto que parecía no tener fin el cual siempre quiso hacer desde hacía mucho; dobla una esquina, dobla otra vez, se mete por un callejón muy estrecho y sale a una carretera donde transitaban pocos vehículos.

— ¡Quítese de ahí! — gritó con mucho ímpetu un motorista que casi atropella a Mack el cual tuvo que moverse rápido para evitar un accidente.

— ¿Porqué llevará tanta prisa ese hombre? — se preguntó Mack, aunque observando bien le parecía haberlo visto antes. Allí se quedó por un momento viendo como se alejaba de prisa muy embravecido, mientras el sol comenzaba a subir esa mañana de verano.

— Bueno, debo continuar mi camino. — Reaccionó de repente, cuando el sol iluminó su cara.



A penas faltaban muy pocos minutos para las 8:00 am, Mack caminaba ligeramente más rápido cuando de repente levanta la cabeza y observa a lo lejos un cerro muy alto que sin pensarlo demasiado comenzó a dirigirse hacia donde se encontraba este.

Parecía haber sido ayer cuándo Mack se había proyectado de manera muy exitosa antes de comenzar el negocio de vender a los pocos clientes que tenia productos bienes y servicios en un mercado donde la competencia no era tan elevada, sin embargo, simple hecho de comenzar desde el principio tratando de establecer una buena clientela y fija resultaba bastante tedioso, en un mercado no muy formal al cual Mack apodó “mercado rústico” si, este era el término que empleaba él para referirse al lugar donde quería de hecho poner un establecimiento que le sirviera de oficina para continuar el negocio que había establecido.

Pasan bastos minutos de su constante caminar, ya se encontraba frente aquel imponente cerro hacia donde había estado caminando. Le pareció haber llegado rápido a pesar que ya tenía un tiempo considerable caminando. Saltó un pequeño charco de agua que estaba frente a él y de inmediato comenzó a paso doble a subir el cerro el cual tenía un poco de inclinación.



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