Existe
una actitud y una conducta a la cual debemos inclinarnos si deseamos mantener
altas expectativas acerca de nosotros mismos en nuestro diario vivir, porque no
es cuestión de prepararse sino de estar preparados, no es cuestión de suplirse
sino de estar satisfechos, no es cuestión de buscar referencia sino de
poseerla, no es cuestión de tener sino de ser, no es cuestión de orgullo sino
de humildad, no es cuestión de solicitar sino de servir, no es cuestión de
grandeza sino de bondad, no es cuestión de comenzar sino de concluir, no es
cuestión de suerte sino de sacrificio, no es cuestión de de ser estimado sino
de valorar, no es cuestión de incertidumbre sino de confianza, no es cuestión
de ser bendecido sino de reconocer que lo eres y bendecir.
No
es cuestión de rudeza sino de mansedumbre, no es cuestión de aprender sino de
saber aprender, no es cuestión de recibir si de dar, no es cuestión de dividir
sino de multiplicar, no es cuestión de separación sino de unidad, no es
cuestión de pensar sino de actuar, no es cuestión de velocidad sino de
seguridad, no es cuestión de cohibirse sino de atreverse, no es cuestión de
comparación sino de diferencia, no es cuestión de emoción sino de visión, no es
cuestión de motivación sino de inspiración, no es cuestión de teoría sino de
práctica, no es cuestión de ver sino de creer, no es cuestión de recordar el
pasado sino de mirar hacia el futuro, no es cuestión de justificarse sino de
reconocer.
Es
cuestión de humillarse y no de enaltecerse, no es cuestión de tratar sino de
insistir, no es cuestión de dejar pasar sino de aprovechar, no es cuestión de
agresividad sino de paciencia, de es cuestión de subestimar sino de tomar en
cuenta, no es cuestión de miedo sino de valentía, no es cuestión de ceder sino
de resistir, no es cuestión de otros sino de ti, no es cuestión de todo lo que
puede hecho sino de la suma de las partes.
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